¡Menudo cuerpo tiene ese vino!

Copas-vino[1]

 

El cuerpo del vino es uno de los factores que influye, junto con el color, el dulzor y la acidez, entre otros, a la hora de definir el estilo de un vino. El cuerpo es, para entendernos, la sensación general que el vino crea en la boca cuando lo catamos. Por eso, suele ir de la mano de otro de los parámetros utilizados al evaluar un vino: el equilibrio.

Los vinos de poco cuerpo son normalmente más refrescantes, ligeros y fáciles de beber. Por lo general, los vinos jóvenes suelen tener menos cuerpo, estar menos concentrados.

Cuando un vino tiene ya un cuerpo medio, se sentirá más rico y sustancioso. Esto puede deberse a dos cosas: al tipo de uvas utilizadas o a que el vino haya estado en barrica de roble y esta le haya aportado al vino una textura extra.

Si finalmente el vino al catarlo es poderoso, concentrado y más pesado, será un vino con mucho cuerpo. Esto generalmente se debe al estado de maduración de las uvas utilizadas. Es intenso en nariz y tiene más tiempo en barrica.

Normalmente, los vinos con mucho cuerpo suelen ser tintos, pero cada vez más se producen vinos blancos con cuerpo. Y tú, ¿con cuál de estos cuerpos te quedarías?